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Blog: Consejos y Noticias



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ALCANZA TU META

Sea cual sea tu objetivo es necesario la creación de un plan de entrenamiento donde se reflejen 3 aspectos: lo deportivo, lo nutricional y lo motivacional. Si esperas resultados estos son tus 3 pilares sobre los que se asentará tu trabajo, y no pueden desmoronarse.

Así que, te aconsejamos:

  • Plantéate pequeños objetivos, como escalones que debes ir superando.
  • Estos objetivos deben de ser REALISTAS. Aumentar mi fuerza en gestos determinados, reducir ingestas de alimentos con poco valor nutritivo o bajar mi tiempo de carrera en 10” son objetivos bien determinados. Desear que se marquen los abdominales para el mes de Julio o bajar 10kg en 10 meses son objetivos indeterminados que nos harán fracasar.
  • No hay mejoría de la condición física sin tener en cuenta la alimentación. Si es necesario contacta con un nutricionista, obtendrás mayores resultados.
  • Evita reducir drásticamente o por completo alguno de los macronutrientes esenciales (carbohidratos, proteínas y grasas) o cambiarlos por batidos que aseguran resultados inminentes.
  • Llevar una dieta equilibrada atendiendo a la ingesta de Kcal (el cálculo de IMC o la fórmula de Harris Benedict nos puede dar una “idea orientativa”).Una alimentación basada en 50% Carbohidratos, 25% Porteinas 20%-25% grasas.Evitar ingestas de alimentos con bajo valor nutricional evitando el consumo de productos con azúcares añadidos y grasas saturadas TRANS.Permitir hacer ingestas libres como “recompensa al trabajo bien hecho” que nos sirva como un momento social o de desconexión que haga que nuestra preparación no se convierta en un suplicio. Todo ello reglado por tu nutricionista.
  • La motivación será la fuerza que te ayude a conseguir la constancia que necesitas. Tener claros tus objetivos y conseguir una actitud positiva te hará alcanzar tus metas.
  • Tener en cuenta “planes B” por si fallas al entrenamiento. No consiste en sufrir, no hay que ceñirse a dietas restrictivas ni actitudes obcecadas en el entrenamiento que solo conseguirán frustrarnos.

 

Estructura del entrenamiento:

 

Tan importante es el entrenamiento como la fase de recuperación.

El entrenamiento va determinado por su frecuencia y una serie de ejercicios de intensidad y volumen dependiente de si es un trabajo de fuerza o resistencia, aeróbico o anaeróbico.

 

Los ejercicios Compuestos frente a los ejercicios aislados (trabajo en máquinas), nos permiten:

  1. Hacer una sesión de entrenamiento más dinámica.
  2. Poder trabajar las exigencias del día a día de cada uno.
  3. Mejorar la coordinación, estabilidad y control de cada uno además de fuerza, resistencia y movilidad.
  4. Hacer ejercicios determinados para continuar una rehabilitación, tratar una lesión o simplemente prevenirla.

El descanso debería de durar en este tipo de entrenamientos de 24 a 48 horas después de la sesión. Sin embargo, como se cita en el POST de fascias es bueno el combinar con otra rutina de ejercicios que podríamos incluir dentro del mismo programa de entrenamientos o hacerlos como trabajo extra según las exigencias de cada uno, la intensidad de los entrenamientos y las metas personales.

 

“ALCANZA TU META”.

 

Rafael Sangil Alcodori, fisioterapeuta colegiado 4571.

 

 


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¿Nos podemos lesionar la fascia?

Sí, de hecho es una estructura que se encuentra inervada sensitivamente (por aparato de Golgi y células de Ruffini)  por lo que cursará con dolor. Además al ser un tejido que se encuentra de forma continua es lógico pensar que va a afectar a la funcionalidad de varios músculos y puede dar los siguientes problemas:

  1. Sensitivos (dolor).
  2. Propioceptivos (alteración de la posición por culpa del dolor).
  3. Vasculares (retracciones que dan lugar a hormigueos).
  4. Mecánicos (pérdida de fuerza al no ser tan eficiente en el reclutamiento de fibras musculares).

Es importante que en su regeneración (que corre a cargo de los fibroblastos) se eviten fibrosis y densificaciones de este tejido conectivo que ponga en compromiso esa trasmisión de fuerzas.

Por ejemplo: un corredor que tras la rotura muscular de isquiotibiales y tras seguir una rehabilitación excesivamente sedentaria no vuelve a encontrarse igual en su carrera y sufre habitualmente de ese compartimiento posterior de la pierna (sobrecarga recurrente en isquios, gemelo, etc). Estaríamos con casi total seguridad en un escenario donde a parte de otros problemas consecuentes encontraríamos una retracción fascial que modifique la biomecánica de la carrera de este corredor.

Pequeña reflexión personal.

En relación a lo dicho anteriormente,  lo ideal para un trabajo fascial de una persona que no se dedique al deporte profesional es trabajar la fuerza en un rango amplio y variado de movilidad para permitir que la disposición de las fibras de colágeno sea multidireccional y se deslicen entre ellas  y las fibras de elastina sigan proporcionando  esa elasticidad óptima.

A este respecto, la práctica de varios deportes de forma intercalada sería una buena opción.

No debemos olvidar, que fuera del deporte también es frecuente encontrar problemas fasciales por retracciones en aquellas personas que permanecen por ejemplo mucho tiempo en una misma posición por el trabajo, sentados, con la cabeza anteriorizada, hombros hacia delante, acortamiento de la musculatura anterior de los antebrazos que cursan incluso con hormigueos en las manos…

¿Qué podemos hacer?

Muévete, de forma controlada, ganando amplitud en cada gesto deportivo, lucha contra los desequilibrios posturales y cuando lo tengas, aumenta progresivamente la fuerza.

Es papel del fisioterapeuta orientarte en tu trabajo y a partir de técnicas directas de manipulación e indirectas basadas en posiciones mantenidas y jugando con la respiración  conseguir la meta:

Restaurar el deslizamiento fascial impidiendo retracciones y, por tanto, mejorar la organización correcta de las líneas de fuerza dentro de la fascia.

(se recomienda la lectura del post “cicatrices: fibrosis y adherencias”)

Rafael Sangil Alcodori, fisioterapeuta colegiado 4571.

 

 

 


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¿ QUÉ ES LA FASCIA?

Comúnmente, a la hora de explicar que es la fascia, la solemos comparar con esa pequeña telilla que envuelve los filetes de pechuga cuando compramos una bandeja en el supermercado.

Entonces ¿Cuándo hablamos de fascia a que nos referimos? ¿Cuáles son sus características?

La fascia es esa tela resistente dispuesta como una envoltura de tejido conectivo que se va a encontrar de forma CONTINUA por todo el cuerpo y va a estar formada principalmente de 3 estructuras que le van a proporcionar sus características funcionales:

  1. Colágeno: dispuesto en varios sentidos de orientación que le otorga la particularidad de resistir al estiramiento y permite la elasticidad de la fascia.
  2. Elastina: se mezcla con el colágeno para dotar al tejido de elasticidad y así evitar roturas.
  3. Un medio viscoso (75%agua y diversas moléculas, en su mayoría proteínas).

Pero, en el ejemplo antes citado, la fascia de la cual estamos hablando es solo la que se ve, la fascia superficial. Pero lo cierto es que estas telas las vamos a encontrar recubriendo los músculos más superficiales y dinámicos pero también aquellos más profundos y encargados de la posición. La vamos a encontrar tanto en la parte de delante de nuestro cuerpo como en la parte de atrás y en los laterales estructurando líneas de fuerzas.

Por tanto hablamos de que existe una fascia superficial (con más elastina que colágeno), una fascia profunda (con más colágeno que elastina) y una serie de tractos neuromusculares que se encontraran recubriendo a los nervios.

 

¿Y cuál es su función?

Lo más importante es entender que esta “tela” se encuentra en una disposición CONTINUA envolviendo a grupos musculares y su principal misión es la de transmitir fuerzas permitiendo la adaptación y reclutamiento de pequeñas unidades musculares. Es decir, nos ayuda a involucrar a más fibras musculares para poder hacer más fuerza.

La forma de esas fascias va a estar condicionada por las tensiones a las que estén expuestas sus fibras de colágeno principalmente a parte de otros factores que ayudan a darle cierta maleabilidad.

Este concepto es importante. Por ejemplo, un tenista diestro tendría la particularidad de que ante un golpeo con su raqueta, la fascia anterior de su brazo derecho le permita trasmitir a fuerza a toda la musculatura de ese compartimento (pectoral, bíceps, flexor de muñeca).

 La arquitectura muscular incide en la función del músculo y en la fuerza que puede producir dicho músculo.

(se recomienda la lectura del post “cicatrices: fibrosis y adherencias”)

Rafael Sangil Alcodori, fisioterapeuta colegiado 4571.



Es muy frecuente que a nuestra consulta lleguen pacientes con dolor de espalda,
concretamente dolor en la zona lumbar. El 80% de la población desarrollará dolor lumbar a lo
largo de su vida y en muchas ocasiones es causa de discapacidad.

Dependiendo de los síntomas y de la distribución del dolor hablaremos de lumbalgia axial
(cuando el dolor afecta solamente a la zona lumbar) o lumbalgia radicular (cuando el dolor
irradia a los miembros inferiores coincidiendo o no con la distribución de los dermatomas).
Son varias las causas que pueden provocar una lumbalgia: protusiones o hernias discales,
espondilolistesis, malas posturas, sedentarismo, trabajo en posturas estáticas, problemas
ginecológicos, cicatrices en la espalda o en el abdomen, estenosis de canal, artrosis lumbar,
osteoporosis, traumatismos, enfermedades reumáticas, enfermedades oncológicas etc.
Una cosa que queremos resaltar es que la inactividad y el sedentarismo provocan en el cuerpo
una gran cantidad de problemas y dolores. Hay muchos estudios que demuestran que la falta
de ejercicio es un factor de riesgo para la degeneración discal lumbar. Es por ello que en una
lumbalgia crónica el ejercicio es parte del tratamiento. Son ejercicios básicos para poder volver
a llevar una vida normal lo más pronto posible (pilates, estiramientos, fortalecimiento de
abdominales-musculatura lumbar-piernas).

En consulta nos encontramos con que la mayoría de estos pacientes toman una gran cantidad
de medicación durante meses o incluso años, pero continúan teniendo dolor. La farmacología
hará que mejoren los síntomas, pero no soluciona la causa primaria del problema. Está
demostrado que el tratamiento con fisioterapia disminuye notablemente la sintomatología y, en
muchas ocasiones, el problema principal se soluciona y el dolor desaparece, lo que hace que el
paciente mejore su calidad de vida y lleve una vida completamente normal. Es verdad que hay
veces que se ha de combinar la fisioterapia con medicación, pero aún así, el paciente nota un
gran alivio.
El fisioterapeuta realiza una anamnesis muy completa para conocer la causa del dolor y
establecer un diagnóstico y un plan de tratamiento adecuados. Destacar que una vez el
tratamiento termina, hay que continuar haciendo ejercicio físico para prevenir una recaída. «Lo
que no se mueve, se muere».

 


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BENEFICIOS DE LOS ESTIRAMIENTOS:

Los estiramientos musculares aportan muchos beneficios a nuestro cuerpo:

  • Mayor flexibilidad y rango de movimiento de las articulaciones: los músculos flexibles pueden mejorar tu funcionamiento diario. Tareas cotidianas como levantar pesos o acuclillarse para atarse los zapatos, se vuelven más fáciles y menos agotadoras. La flexibilidad tiende a disminuir a medida que envejecemos, pero se puede recuperar y mantener con la práctica regular de ejercicio y estiramientos.

 

  • Mejora de la circulación: el estiramiento aumenta el flujo de sangre a los músculos. La sangre que fluye hacia los músculos aporta nutrientes y ayuda a eliminar los desechos que se generan en los tejidos. Una mejor circulación puede ayudar a mejorar la recuperación tras la práctica deportiva y a acortar el tiempo de reparación de los tejidos tras una lesión muscular.

 

  • Ayudan a mejorar tu postura: el estiramiento frecuente puede ayudar a evitar que los músculos se acorten y por consiguiente a mantener una postura adecuada. Además, una buena postura previene la aparición de diversos dolores y lesiones.

 

  • Alivio del estrés: los estiramientos frecuentes ayudan a relajar nuestros músculos y por tanto a mejorar las consecuencias del estrés.

 

  • Mejor coordinación y equilibrio: mantener una buena movilidad articular, ayuda a mantener una coordinación y  equilibrio adecuados, especialmente a medida que envejecemos.

¿SABES ESTIRAR CORRECTAMENTE?

Es esencial que los estiramientos se realicen adecuadamente para obtener los mejores resultados y no hacerse daño. A continuación, te indicamos algunos consejos que debes tener en cuenta a la hora de estirar:

  • Calienta primero tus músculos: el estiramiento debe ir incrementando gradualmente, sobretodo al comienzo, ya que los músculos están fríos y podemos hacernos daño si empezamos con estiramientos muy fuertes.
  • Mantén cada estiramiento al menos 30 segundos: las fibras musculares necesitan un periodo de tiempo para elongarse y adaptarse al estiramiento. Si no mantenemos el tiempo suficiente, apenas notaremos resultados.
  • Evita los rebotes: éstos pueden causar microrroturas de fibras y ser contraproducentes.
  • El estiramiento no debe doler: si notas dolor, es porque estás forzando demasiado el estiramiento. En este caso, debes aflojar un poco hasta notar «tirantez» en el músculo, pero nunca dolor.
  • Acompaña el estiramiento con tu respiración: no mantengas apnea durante los estiramientos. Lo ideal es que respires profundo acompañando el estiramiento.

  • Estira de forma bilateral: es importante que estires ambos lados para mantener un buen equilibrio en tu movilidad corporal.
  • Cuida tu postura: debes realizar los estiramientos manteniendo una correcta postura y alineación para evitar sobrecargar o hacernos daño.
  • Elige los estiramientos adecuados para ti: a veces no todos podemos realizar los mismos estiramientos por nuestra edad, problemas de movilidad, lesiones…etc. Consulta con tu fisioterapeuta o profesional del deporte que te guíe y te recomiende los ejercicios más adecuados para ti.

 

 


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¿Qué es una cicatriz y una fibrosis?

Desde el punto de vista de la fisioterapia el abordaje y tratamiento de las cicatrices es primordial. Esto se debe a que tras una incisión o corte se produce una rotura de tejido (en la piel, músculos, ligamentos, etc).

Cuando estas fibras se rompen da lugar a un proceso de regeneración asociado en mayor o menor medida a un proceso inflamatorio. Este proceso de regeneración no siempre es óptimo, ya que las fibras de ese tejido pueden tender a repararse de una forma anárquica, creando una maraña de tejido fibroso, más denso y menos elástico que  el tejido sano normal, que lógicamente es de menor calidad y conllevará una pérdida de funcionalidad.  Este proceso es lo que se denomina fibrosis.

Asociado a este problema ocasionado por cicatrices y fibrosis de las mismas, podemos encontrar el problema de las adherencias. Las adherencias son  las uniones de diferentes planos de tejidos los cuales quedan pegados entre sí debido a la formación desordenada de esa maraña de fibras durante la cicatrización, perjudicando consecuentemente a la calidad del movimiento en los diferentes planos de tejidos.

Por ejemplo: en el caso de un esguince, al producirse una rotura del ligamento, si este no es tratado adecuadamente se va a regenerar provocando una fibrosis y estas fibras quedarán pegadas a los diferentes tejidos cercanos (como inserciones tendinosas, músculos, etc) y estos quedarán pegados a la piel. De esta forma la calidad del tejido es mala, con poca elasticidad, mal vascularizado, soportando mucho estrés mecánico y predisponiéndose por tanto a sufrir una nueva lesión.

Este mismo ejemplo se podría extrapolar a los casos de roturas de fibras musculares.

 

Cicatrices en cirugía:

A parte de destacar la rotura de fibras en el caso muscular, o ligamentoso en el caso de los esguinces, hay que hacer una mención especial a las cicatrices postquirúrgicas.

¿La razón? suelen ser cicatrices importantes en tamaño y profundidad  ya que cortan varios planos de tejido, que van a quedar pegados entre ellos sin poder deslizar bien una capa sobre otra y sus consecuencias serían mayores.En cualquiera de estos casos vamos a observar también un factor importante que va relacionado al cambio postural que se da en nuestro cuerpo cuando el tejido cicatrizado queda pegado entre sí y provoca un cambio en la postura debido a una tracción ocasionada por esas capas de tejido adherido (muy evidente en algunas cirugías en la zona abdominal) o simplemente posiciones antiálgicas (huyendo del dolor) como por ejemplo en cirugías o esguinces en el pie.

 

Papel del fisioterapeuta en el tratamiento de cicatrices:

El fisioterapeuta es el profesional encargado de tratar esas cicatrices para evitar que se produzca un proceso de fibrosis que desencadene la formación de adherencias. El objetivo principal del tratamiento de las cicatrices en fisioterapia consiste en facilitar la correcta regeneración de las fibras en una buena dirección.

Además, se enseñarán ejercicios domiciliarios al paciente y para prevenir los problemas de restricción de la movilidad, la pérdida de la calidad del tejido, la pérdida de la calidad de la vascularización local y las posiciones adaptativas sobre las cicatrices, evitando que todo ello produzca dolor.

 


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La acupuntura tiene una trayectoria milenaria. Su historia comienza en China, donde se desarrolló por primera vez hace miles de años. En la actualidad, con el apoyo del gobierno de la República Popular China en 1949, la acupuntura ha logrado un importante desarrollo, tanto en el área académica y de la investigación como en la divulgación de su práctica.

El cuerpo humano está formado por doce canales específicos llamados meridianos y cada uno de ellos corresponde a un órgano. A través de ellos circula la energía vital del cuerpo (“Qi”) y se nutren los tejidos. Cada uno de estos canales tiene un recorrido específico a lo largo del cuerpo formado por diferentes puntos. Estos son los conocidos puntos de acupuntura y cada uno de ellos tiene una función específica. La técnica consiste en la inserción de agujas en dichos puntos con el fin de curar o mejorar los síntomas de distintas enfermedades.

Se han realizado diferentes estudios (P.T. Dorsher et al) en los que se ha hallado una coincidencia anatómica del 93% entre regiones de puntos gatillo miofasciales (PGM) y puntos de acupuntura clásica y se han mostrado coincidencias clínicas entre ambos sistemas en cuanto al tratamiento del dolor (hasta el 97%) y de los trastornos somatoviscerales (de hasta 93%). Otro estudio del mismo autor concluye que la gran coincidencia (de hasta el 91%) entre la distribución del dolor de los PGM y las trayectorias de los meridianos de los puntos de acupuntura anatómicamente correlacionados podría indicar que los PGM y los puntos de acupuntura reflejan, en el tratamiento de los síndromes álgicos (dolorosos), los mismos fenómenos fisiológicos.

¿Qué patologías se pueden tratar mediante acupuntura?

El dolor crónico puede que sea uno de los principales motivos por el que las personas buscan el tratamiento de acupuntura, pero hay otras muchas patologías que esta técnica puede aliviar y mejorar, como por ejemplo:

-Dolor de espalda: cervicalgias, dorsalgias, lumbalgias, ciática, etc.

-Esguinces, tendinitis (crónica o aguda), hombro doloroso, hombro congelado, etc.

-Dolor de cabeza y migrañas.

-Estrés, ansiedad y depresión.

-Alteraciones del sueño / insomnio.

-Vértigos, mareos.

-Tics faciales.

-Dolor ATM (articulación de la mandíbula).

-Estreñimiento.

-Alergias estacionales (sequedad de ojos, ojos rojos, picor, congestión nasal, etc).

-Irregularidades menstruales o dolor menstrual.

Hoy en día la acupuntura es una terapia muy conocida y buscada por muchas personas para aliviar o prevenir diferentes síntomas y mejorar la calidad de vida, siendo una terapia completamente natural.

En el Centro de Fisioterapia y Entrenamiento Personal Nou Moles contamos con una fisioterapeuta acreditada por el Instituto Internacional de Acupuntura de Pekín. Consúltenos, ¡estaremos encantados de poder ayudarle!

 

 

Referencias:

P T. Dorsher, J. Fleckenstein, «Puntos gatillo y puntos de acupuntura clásica. Primera parte: Relaciones anatómicas cualitativas y cuantitativas» Revista Internacional de Acupuntura, Vol. 3. Núm. 1., pp. 4-56, Enero 2009.

 

P T. Dorsher, J. Fleckenstein, » Puntos gatillo y puntos de acupuntura clásica. Tercera parte: Relación entre los patrones de dolor miofascial referido y los meridianos de acupuntura.» Revista Internacional de Acupuntura, Vol. 3. Núm. 3., pp. 106-151, Enero 2009.

 

 

 

 

 


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Los fisioterapeutas solemos encontrarnos pacientes que acuden preocupados a la clínica por haber sido diagnosticados previamente de una protusión o hernia. Pero, ¿qué significa exactamente esto? ¿Puedo hacer algo para aliviar el dolor que me puede provocar? ¿Es necesario operar?

Nuestra columna se encuentra principalmente formada por vértebras separadas entre ellas por pequeñas «almohadillas», los discos intervertebrales. Estas almohadillas son ricas en agua y son las encargadas de facilitar el movimiento de la columna, mantener una buena fijación entre las vértebras y sobretodo soportan el peso de nuestro cuerpo estando sometidas a grandes presiones.

¿Qué es una protusión?

Una protusión es una rotura parcial de aquellas capas que contienen el material viscoso de esas almohadillas produciendo un abombamiento de las mismas.

¿Qué es una hernia?

Llamamos hernia a un abombamiento de este disco intervertebral que cursará con una rotura completa de las capas del tejido que las envuelve. Sin embargo, debéis de saber que no todas las hernias son iguales, podemos encontrar que el disco intervertebral sale hacia detrás puesto que la envoltura que lo contenía se ha roto, también puede salirse el disco hacia el lateral o puede ocurrir que una parte de ese disco se ha desprendido o incluso que al desprenderse se desplaza hacia arriba o hacia abajo de la columna.

Pero atentos, los discos intervertebrales (las almohadillas) tienen una pequeña inervación sensitiva en su parte posterior que nos puede desencadenar algo de dolor, sin embargo la mayoría de personas tienen alguna hernia a lo largo de su vida, la cual no le ha dado ningún tipo de problema, pero hasta que no son sometidos a una prueba diagnóstica (a veces por pura casualidad) pasa desapercibida.

Entonces, ¿Por qué me duele a mí?

Como ya hemos comentado, estos discos tienen que soportar muchísima presión en condiciones normales. Es precisamente aquí donde encontramos la respuesta a nuestra pregunta. Imaginaros la presión que tendría que aguantar si la posición de la espalda no es buena y si existiese alguna protusión o hernia. Nos encontraríamos por tanto en una posición donde continuamente estaríamos empujando el disco abombado hacia esas estructuras nerviosas o hacia algún ligamento que nos pueda desencadenar un episodio doloroso.

¿Y qué puedo hacer?

En primer lugar, conviene saber que el reposo no es una buena opción. Os sorprenderá saber que estando sentados la presión en esas almohadillas aumenta mucho más que estando de pie.

Salvo en algún caso puntual que se baraje la opción de pasar por quirófano, la respuesta reside en nuestra posición corporal. El fisioterapeuta es el profesional encargado de realizar un buen diagnóstico y tratamiento determinando la forma en la que se puede disminuir la presión en ese punto de lesión alejando el abombamiento formado en el disco intervertebral de aquellas estructuras que nos pueden dar dolor.

Es resumen, una hernia o protusión puede desencadenar un dolor que no tiene por que ir relacionado al tamaño de la misma sino a la estructura que compromete. Mediante un tratamiento fisioterapéutico no se puede curar, pero sí se puede reducir incluso por completo esa sintomatología dolorosa que desencadena.

 


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Mantener una buena postura, nos garantiza que todo nuestro cuerpo, incluyendo, articulaciones, músculos y órganos funcionen de forma correcta y con el mejor rendimiento posible.

Nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento y la actividad, por lo que los músculos posturales, llamados así por ser los principales encargados de mantener nuestra postura contra la gravedad, están en continua activación, proporcionando la base para poder realizar movimientos o actividades de mayor intensidad.

Hoy en día, solemos llevar un estilo de vida más sedentario, lo que nos lleva a adoptar posturas pasivas que no requieren el mismo nivel de soporte muscular, como sentarse en el sofá o encorvarse cuando estamos de pie durante un periodo de tiempo prolongado. Generalmente, tratamos de compensar estos largos períodos de inactividad con periodos muy cortos de ejercicio de muy alta intensidad.

Muchas personas no poseen la fuerza ni la resistencia muscular para sentarse o estar de pie con una buena postura durante mucho tiempo, por lo que no sólo es importante realizar deporte para compensar el estilo de vida sedentario, sino fortalecer de forma específica la musculatura postural para prevenir lesiones. Las consecuencias de una mala postura mantenida durante períodos prolongados, son variadas, pero principalmente, suelen traducirse en dolores de espalda a cualquier nivel (lumbar, dorsal o cervical).

EJERCICIOS PARA MEJORAR LA FLEXIBILIDAD Y FUERZA DE TU ESPALDA:

A continuación, os enseñamos a realizar algunos ejercicios específicos para mejorar el tono y la flexibilidad de la musculatura de nuestra espalda y aliviar o prevenir la aparición de dolores o lesiones en la misma.

1.    Tumbado boca arriba con las piernas flexionadas y los brazos a lo largo del cuerpo, levanta la pelvis hacia el techo despegando tu espalda lentamente vértebra a vértebra hasta llegar a la base de las escápulas (debes notar el peso de tu cuerpo sobre los hombros). Desde ahí vuelve a descender a la postura inicial vértebra a vértebra. Este ejercicio es muy completo, ya que trabajan a la vez diversos músculos de las piernas, glúteos y tronco.

 

2.    El ejercicio de “el gato”, nos proporciona movilidad y flexibilidad de nuestra columna vertebral. Es muy recomendado tanto para personas que pasan muchas horas sentadas como de pie. Para realizarlo, has de colocarte en cuatro patas y realizar movimientos de flexión (como un gato al “sacar el lomo”) y de extensión de columna (como si arquearas tu espalda).

 

3.    Tumbado boca abajo, con las manos debajo de la frente, elevaremos las piernas estiradas hacia el techo. Este ejercicio se puede realizar elevando las piernas a la vez, o de forma alterna, siendo esta última variante más sencilla y más recomendable si estamos comenzando a ejercitar nuestra espalda. Este ejercicio fortalece especialmente la zona lumbar.

 

4.    Tumbado boca abajo, con los brazos estirados al frente, elevaremos la cabeza, un brazo y la pierna contraria. Es importante mantener la columna alineada, sin forzar la extensión de la cabeza, para ello, durante el ejercicio mantendremos la mirada hacia el suelo. Este ejercicio nos ayudará a fortalecer la musculatura paravertebral de la columna, un conjunto de músculos posturales que mantienen nuestra postura tanto de pie como sentados.

 

En el Centro de Fisioterapia y Entrenamiento Personal Nou Moles contamos con un equipo multidisciplinar, que mediante diversas disciplinas puede ayudarte a conseguir una espalda fuerte y sana. Consulta tus dudas con nosotros, estaremos encantados de atenderte y ayudarte!

 


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¿QUÉ ES EL MANGUITO DE LOS ROTADORES?

El llamado manguito de los rotadores del hombro, está formado por cuatro músculos que trabajan conjuntamente para proporcionar estabilidad dinámica a la articulación. Su función es muy importante, ya que la articulación del hombro tiene un rango de movimiento muy amplio. Estos músculos son: el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular.

 

ROTURA DEL MANGUITO Y SÍNTOMAS

Una rotura del manguito de los rotadores implica la lesión parcial o total en cualquiera de los cuatro músculos del manguito rotador del hombro. Estos músculos son llamados así porque su principal función es realizar la rotación externa e interna del hombro.

Supraespinoso e infraespinoso son los músculos del manguito de los rotadores lesionados con mayor frecuencia. La lesión también es más común en personas de edad avanzada por un uso excesivo o degeneración del tendón a lo largo del tiempo.

Los síntomas de lesión por rotura en el manguito de los rotadores incluyen un dolor repentino en el hombro, que a veces se irradia hacia el brazo y que suele empeorar durante el reposo nocturno. Puede haber signos de pinzamiento del hombro donde el tendón dañado se queda atrapado en la articulación del hombro, especialmente cuando se mueve el brazo por encima de la cabeza.

 

 

TRATAMIENTO CONSERVADOR

El tratamiento de la rotura del manguito rotador tiene como objetivos principales reducir el dolor y la inflamación de las fases iniciales mediante un programa completo de rehabilitación que consiste en diferentes técnicas de fisioterapia junto con ejercicios de movilidad, estiramiento, fortalecimiento y recuperación de la funcionalidad del hombro. Las primeras 48h tras la rotura, se recomienda la aplicación de frío y vendaje para disminuir en medida de lo posible la inflamación. Pasada esta etapa aguda, tu fisioterapeuta pautará un plan de rehabilitación a tu medida, con el fin de ir disminuyendo el dolor y restableciendo la movilidad del hombro lo antes posible.

 

CIRUGÍA TRAS ROTURA DEL MANGUITO ROTADOR

Por regla general, en esta lesión, la primera opción será el tratamiento conservador, sin embargo, si éste fracasa, se puede optar por la cirugía. La decisión de operar o no la rotura dependerá del caso concreto. El médico tendrá en cuenta la gravedad de la lesión y la edad del paciente principalmente. Por lo general, si la lesión es grave y se trata de una persona joven y activa, se puede barajar la posibilidad de intervenir quirúrgicamente  para reparar la rotura y tratar de ganar el mayor nivel de funcionalidad.

El tratamiento conservador tiene una tasa de éxito del 40-90%. La cirugía, también suele tener buenos resultados, de hecho algunos estudios hablan de un  94% de eficacia en el alivio duradero del dolor y mejora de la función. Todo esto siempre, dependerá del grado de rotura y los factores personales de cada individuo.

 


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